Tras la destitución del Consejo de Administración de Juan Blázquez, la Dirección General de Seguros encomienda a dos administradores provisionales, Luis Miguel Ávalos y Alberto Romero, la gestión de PSN. Su paso por la Mutua es transitorio: inician el saneamiento y convocan a los mutualistas para elegir un nuevo Consejo.
Dos altos cargos de la Confederación Nacional de Entidades de Previsión
Social, Luis Miguel Ávalos y Alberto Romero, son nombrados administradores
provisionales de PSN tras la intervención decretada por la Dirección General
de Seguros. Los apresurados sustitutos de Juan Blázquez y su Consejo llegan
a PSN con mensajes de tranquilidad tanto para los empleados como para los
mutualistas, pero la situación no invita al sosiego. Corre mayo de 1997 y
nadie sabe a ciencia cierta qué va a pasar con PSN.Pilar González de Frutos, directora general de Seguros, en su única intervención pública referida expresamente a PSN, desvela que la causa de la intervención no fueron tanto las supuestas irregularidades de las cuentas de 1995 como la realización de una serie de inversiones y actividades ajenas a la principal, la aseguradora. Ávalos y Romero comienzan a tomar decisiones de calado para frenar los gastos: suprimen las asesorías externas, cancelan la edición de la revista Previsión, rompen con la Fundación Rey Alfonso XIII y comienzan a buscar posibles compradores para el Residencial San Juan. Estas medidas les permiten llevar la proyección del porcentaje de gasto sobre primas al entorno del 20 por ciento, cifra legal, lejos del peligroso 38 que venía registrando PSN con Blázquez al frente.
El mayor problema que afrontan los administradores provisionales es el régimen de pensiones AMFAT. Con el apoyo de Seguros, tratan de negociar una salida a su inminente colapso financiero. Pese a que PSN es sólo la administradora del régimen, la Seguridad Social entiende que es su titular y responde de los posibles impagos que puedan acontecer. Llega noviembre y Ávalos y Romero adoptan una decisión inevitable, que se veía venir desde hacía mucho tiempo: AMF-AT deja de pagar puesto que ya no hay fondos para cubrir todas las obligaciones contraídas con los 5.000 afiliados.




