Historia de PSN

Historia de PSN

Principio del fin de la mutualidad obligatoria (1977-1988)

El nuevo presidente, José María Artamendi.


La efervescencia social y política de los primeros años de democracia también alcanza a PSN, que afronta sin disimulo y con todas las consecuencias la inminencia de un evidente final de etapa. La mutualidad no sirve -porque no se lo permite la Administración- para responder a las crecientes demandas de los mutualistas, cuyas nuevas generaciones cuestionan reiteradamente la obligatoriedad. Dos presidentes, José María Artamendi y José Luis Gutiérrez Herrero, buscan con afán alternativas y, superando no pocos obstáculos, dejan indicada la senda del futuro con singular precisión.

Los nuevos estatutos de Previsión Sanitaria Nacional parecían haber modernizado definitivamente la Entidad, cuyo único propósito a partir de ese momento (junio de 1975) no podía ser otro que la gestión óptima de su actividad y patrimonio. Pero la realidad, como la que vive España en su inicial andadura por la democracia, no es tan sencilla. El nuevo presidente de PSN, José María Artamendi, toma posesión de su nuevo cargo el 25 de febrero de 1977.

El tesorero, José Paz, le recibe sin paños calientes: “A pesar de los informes optimistas de los últimos años, la mutualidad, en breve plazo, puede verse abocada a dificultades económicas en determinadas prestaciones por motivos legales, económicos y técnicos”.

Artamendi comprende desde el principio la magnitud de su responsabilidad, más aún cuando ha de afrontar dos problemas repentinos, que aparentemente no existían sólo unos meses atrás.

En abril la Asamblea exige la constitución de dos comisiones, una para analizar y corregir los nuevos estatutos, que han resultado inoperantes para alcanzar su mayor reto -la democratización de los órganos de gobierno-, y otra para investigar la labor del anterior Consejo de Administración, presidido por Alfonso de la Fuente.

Antes de que concluya 1977 se celebran otras dos asambleas, de carácter extraordinario. En la primera, Artamendi informa de la existencia de anomalías en la gestión de De la Fuente aunque, asumiendo su responsabilidad institucional y con el propósito de no lastimar a la Entidad, pide no hurgar en la herida, que podría haber sanado “con algo más de información por parte de unos y mayor comprensión y hermandad por parte de todos”. De la Fuente, presente en la Asamblea, admite con honor: “Me habré equivocado, pero no ha sido una falta concebida de manera preparada. Nunca he faltado a la verdad”.

En la segunda asamblea, celebrada en noviembre, Artamendi coge el toro por los cuernos: “Esto se tiene que acabar aquí”. De la Fuente insiste en su tesis: “Respondo de errores, pero no hubo malversación de fondos”. Y un asambleísta, Antonio Rodríguez, presidente del Colegio de Médicos de Badajoz, resume el sentir de la Asamblea, que acuerda no adoptar medida alguna contra De la Fuente: “Vivimos un momento en que todos los españoles nos hemos exigido el esfuerzo de aceptar amnistías”.

Entretanto, la Administración comienza a elaborar un proyecto de reglamentación de entidades de seguros, que establece topes máximos para prestaciones y que, a juicio de Ernesto Marco, vicepresidente de PSN, podría acarrear “graves problemas de pervivencia a la Entidad”. En diciembre se celebran elecciones a la Asamblea, que se constituye formalmente en marzo de 1978. Artamendi sigue de presidente con el propósito de reestructurar los seguros, las prestaciones y la plantilla humana de PSN y abordar las relaciones con los colegios, que siguen pidiendo financiación para sus necesidades inmobiliarias.

Las relaciones con las organizaciones colegiales no pasan por un buen momento. Artamendi presenta a su Consejo una moción en la que denuncia la existencia de “una serie de veladas indagaciones y planteamientos dudosos” que impiden a la Entidad centrarse en su trabajo. La alusión está bien localizada: se trata del Consejo General de Farmacéuticos, que viene pidiendo reiterada información sobre el funcionamiento de PSN y que amaga con su marcha de la Entidad. Un 16 por ciento de los mutualistas son farmacéuticos. El presidente vuelve a reaccionar con prontitud y arenga a su Consejo: “No admitiré entorpecimientos en nuestra ejecutoria y si para el funcionamiento correcto no hubiera más lugar que deslindar campos, se sometería a juicio de la Asamblea. O funcionamos o estamos de sobra”.

“La tan traída y llevada obligatoriedad no se cumple en muchos casos y se nos echa en cara”, se queja Artamendi

Artamendi llama también la atención a los colegios morosos, que acumulan retrasos en el pago de los recibos de PSN, que tramitan directamente a sus colegiados. Para enrarecer aún más el ambiente, el presidente de la OMC, Jorge Pérez del Corral, delega en su vicepresidente, Pedro Albert, su puesto en el Consejo de PSN. Artamendi se opone al cambio quizá teniendo muy presente el perfil de Albert, uno de los asambleístas más críticos de los últimos tiempos. Varios colegios de médicos se solidarizan con Albert y hacen llegar su malestar a PSN.

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